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ARTE HUMANESE

Ciclo III: julio a noviembre 2019
Una clase magistral y experiencia contemporánea
con Juliana González-Rivera (Ph.D.)
& Carolina Daza.

CICLO III — IMPRESIONISTAS I (Manet, Monet), IMPRESIONISTAS II (Cézanne, Renoir), GAUGUIN, MATISSE/LAUTREC, RODIN

FECHAS:
Julio: Miércoles 31/07/19 a las 6pm
Artista: Manet, Monet y Degas

Agosto: Miércoles 28/08/19 a las 6pm
Artista: Cézanne y Renoir

Septiembre: Miércoles 25/09/19 a las 6pm
Artista: Gauguin

Octubre: Miércoles 30/10/19 a las 6pm
Artista: Matisse y Lautrec

Noviembre: Miércoles 27/11/19 a las 6pm
Artista: Rodin

PROGRAMA:
6pm: Bienvenida 
6.30-8pm: Clase magistral + experiencias
8.30pm: Preguntas + cierre

​Inscripción: correohumanese@gmail.com

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¿Por qué ciclos de arte?

"Porque hacen de nuestro mundo uno poéticamente habitable, próximo y feliz”.

Todos los grandes creadores nos regalan una posibilidad única: conocer a fondo al ser humano con sus luces y sombras. Entender mejor a los otros y a nosotros. El arte es el camino más corto entre eso que no sabemos muy bien qué es y llamamos “alma”. Es el reflejo de la búsqueda de las ideas. Es la crónica de otro tiempo y una metáfora del nuestro, es un relato y una ventana única a una cosmovisión. El arte es también la expresión del sentimiento, de la emoción, de la belleza. Y nos explica aquello que nos emociona, nos hace vibrar, nos pone los pelos de punta o nos hace llorar.  

 

Todos los personajes que componen los ciclos de #ArteHumanese fueron artistas visionarios, que revolucionaron las bases de sus disciplinas y trabajaron a partir del poder simbólico y metafórico del arte. Todos plasmaron el que consideraban el mundo ideal, aquel en el que querían vivir. Por eso no todo es real en sus obras, ni copia de la realidad. Es, ante todo, creación. Usaban la metáfora y la alegoría para criticar lo que era urgente cambiar en sus sociedades y para retratar la crisis de su época, pero también el disfrute de la vida.

 

Creadores de sueños, estimularon su entorno. Su talento no se rindió ante ninguna empresa, fuera cual fuera su tamaño. Con su retórica particular, se interesaron tanto por la forma como por el contenido, capturando su tiempo a través de héroes y villanos, fábulas y mitos, empleando todo el poder del arte para emocionar y condensar la verdad. Todos vivían de su trabajo, vivieron vidas intensas, no desperdiciaron ni un minuto, amaron la libertad y, aún así, muchos de los que hoy consideramos genios pensaron que habían fracasado al final de su vida.

 

Pero sus obras hechas con los colores de las emociones, que retratan la vida interior de los seres humanos, los movimientos del alma y las pasiones humanas –de la piel a la razón, del sentimiento a las ideas– perviven hoy para recordarnos la profunda verdad que hay en el arte, y su valor inigualable como motor de la vida y las sociedades.